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Juno Ludovisi, (escultura colosal en mármol del s. I d.C de Antonia Menor idealizada como la diosa Juno). Roma, Palazzo Altemps, Museo Nazionale Romano. |
No hay para Rancière ‘arte’, sin un régimen de identificación y de pensamiento que permita distinguir sus formas como formas comunes. Siendo que un régimen de identificación del arte es aquel que pone determinadas prácticas en relación con determinadas formas de visibilidad y modos de inteligibilidad específicos.
De acuerdo con esta definición, este
filósofo precisa tres regímenes de identificación de lo que ha sido denominado
como «arte» en la tradición occidental: el primero es el régimen ético de las imágenes, el segundo es el régimen poético, también llamado mimético o representativo y, el último —y en el cual nos encontramos
actualmente—, es el régimen estético
de las artes.
El régimen ético
En este régimen las diferentes
producciones artísticas no son agrupadas o identificadas por el común
denominador «arte», sino que más bien son clasificadas cada una de ellas por el
valor que se les otorga en términos ‘ontológicos’; es decir por serle
atribuidas a las imágenes un origen divino, y por considerar que son portadoras
de una verdad trascendente relacionada con su ser. Además de su origen, también se valora el destino de las
imágenes en términos de la utilidad que se les asigna y de los efectos que se
cree que puedan generar. De allí, que en este régimen sean importantes
cuestiones ligadas a su relación con la divinidad o lo sagrado, el derecho de prohibición
o autorización de creaciones de imágenes, del estatuto y la significación que
se cree que poseen, pero también por su posible utilidad y destino en el cuerpo
social.
La percepción y el juicio que se pueden
tener sobre ella se encuentran implícitos en las preguntas: ¿podemos hacer
imágenes de la divinidad? ¿La divinidad imaginada es una verdadera divinidad? Y
en caso de que la respuesta sea afirmativa, cabe preguntarse si esta divinidad
¿está siendo imaginada como debe ser? (Rancière, J., 2005, p.23).
El régimen poético o representativo
El régimen poético o representativo
El segundo momento que establece
Rancière es el régimen representativo o
poético, el cual toma distancia del régimen ético. Y es el que identifica a
las artes bajo el binomio poiesis/mímesis.
En este régimen se aísla, bajo un principio pragmático, un hacer artístico en
términos de imitaciones que se consideran válidas, apropiadas, y/o adecuadas.
Se establecen divisiones entre lo representable y lo irrepresentable, se
formulan distinciones entre diversos géneros de representación, al igual que se
proponen principios de adaptación de las formas de expresión a los géneros y
temas representados, entre otras funciones:
Se trata de la instauración de un modelo normativo de inclusión que ya no va a preguntarse por el origen del «ser» de la imagen, o la relación entre el modelo y la copia como en el régimen ético, sino más bien por las condiciones que hacen que las imitaciones sean reconocidas como pertenecientes a una determinada expresión artística al cumplir con los requerimientos que la hacen susceptible de una aceptación y recepción que permite distinguir entre las que son adecuadas, las que son válidas o logradas y las que no lo son, a partir de varios principios (temáticos, expresivos y técnico-artísticos) que las legitiman en tanto prescribe unas maneras de hacer determinadas para la creación o producción (poiesis) de obras de arte «aceptadas» y reconocidas como tales; siendo la representación o mímesis la guía de esas maneras de hacer, de ver y de juzgar en este régimen que puede tener sus antecedentes en la Poética de Aristóteles y que tiene su auge en el período que da inicio a las llamadas «bellas artes» que surgen en el Renacimiento.
El régimen estético
Por su parte, el régimen estético se diferencia del régimen representativo en tanto
la identificación del arte ya no se hace por medio de su especificidad en las
maneras de hacer, sino por una caracterización de un «modo de ser sensible» que
ha de distinguir de ahora en adelante a las producciones artísticas.
En su libro Aisthesis. Escenas del régimen estético del arte, Rancière precisa
con cierto detalle en la introducción las características del régimen estético.
En primer lugar, aclara la manera cómo se puede asumir el término «aisthesis»,
en tanto considera que es la categoría que desde el siglo XVIII designa en
Occidente el tejido sensible y la forma de inteligibilidad de aquello que
conocemos como «Arte»:
[…] aunque las historias del arte comienzan su relato en la noche de los tiempos con las pinturas rupestres. El Arte como noción que designa una forma de experiencia específica que no existe en Occidente sino después del fin del siglo XVIII. Existían sin duda antes toda clase de artes, toda clase de maneras de hacer, entre las cuales un pequeño número de ellas gozaban de un estatuto privilegiado, el cual dependía no de su excelencia intrínseca sino de su lugar en el reparto de las condiciones sociales. Las bellas artes fueron hijas de las llamadas artes liberales. Y estas últimas se distinguían de las artes mecánicas porque eran el pasatiempo de hombres libres, de hombres de ocio que por su misma condición debían evitar buscar demasiada perfección en las actividades materiales que un artesano o un esclavo podían llevar a cabo. El arte comenzó a existir como tal en Occidente cuando esta jerarquía de las formas de vida comenzó a tambalearse. Las condiciones de este surgimiento no se deducen de un concepto general del arte o de la belleza fundamentada en un pensamiento global del hombre o del mundo, del sujeto o del ser. Tales conceptos dependen ellos mismos de una mutación de las formas de la experiencia sensible, de las maneras de percibir y de ser afectado: Formulan un modo de inteligibilidad de estas reconfiguraciones de la experiencia. (Rancière, 2011, p.9, la trad. es nuestra).
Lo importante a destacar aquí son varias
cosas. En primer lugar, que el Arte, la definición de «Arte», surgió en el
siglo XVIII y que por consiguiente anteriormente no existía esta definición
como tal porque no nos encontrábamos en un régimen de identificación que lo
posibilitara. Existían diferentes artes, pero no un concepto, una idea, que las
aglutinara. Lo otro, es que eso está ligado a una forma de experiencia por
medio de la cual se perciben como pertenecientes a un elemento común: el «Arte»,
una cantidad de cosas muy diferentes entre sí, bien sea por sus técnicas de
producción, sus propósitos o posibles destinatarios. Al respecto, cabe precisar
que para Rancière esto no es debido a un asunto de «recepción», sino más bien a
causa de un «tejido de experiencia sensible» en el seno del cual son producidas
las obras de arte:
Se
trata de condiciones totalmente materiales —lugares de actuación y de
exposición, de formas de circulación y de reproducción—, pero también de modos
de percepción y de regímenes de emoción, de categorías que las identifican, de
esquemas de pensamiento que las clasifican y las interpretan. Estas condiciones
hacen posible que palabras, formas, movimientos, sean sentidos y pensados como
arte. (Rancière, 2011, p.9, la trad. es nuestra).
El surgimento de un régimen estético también implicó una
modificación radical del sistema de la representación que antes prevalecía en
las artes, en tanto destituyó la preeminencia de la dignidad de ciertos temas
ligados a personalidades y a ciertos géneros de la representación (tragedia para
las clases nobles, comedia para los menos favorecidos; pintura histórica contra
la pintura de género, etc.). Porque en el régimen representativo (o clásico) se
definían de manera taxativa los géneros, las situaciones y las formas de
expresión que convenían a la «bajeza» o a la «dignidad» del sujeto o temas a
ser tratados, mientras que en el régimen estético de las artes se deshace esta
correlación entre la temática y el modo de representación.
El orden clásico reposaba sobre la jerarquía de los temas dignos o indignos del arte, de los géneros nobles y bajos, etc. Pero el siglo XIX declara con Hegel que un cuadro que representa a jóvenes mendigos vale igual que una imagen de los dioses. Más tarde Emerson invita al nuevo poeta a extraer la potencia poética latente en el prosaísmo del nuevo mundo americano y Whitman realiza este programa. En Francia los poetas — Gauthier, Banville, Mallarmé — elogian las pantomimas de Deburau et des Hanlon-Lees o la danza de Loïe Fuller en Folies-Bergère. En Alemania los artistas simbolistas se dedican a construir fábricas antes que los artistas rusos le asignaran la tarea al arte no de construir obras sino más bien las formas de la vida nueva. Al contrario de ciertas ideas predominantes, toda la historia de la modernidad artística ha tendido hacia esta fusión entre las formas del arte y las de la vida. (Rancière, 2017, la trad. es nuestra).
Entonces, la lógica de este régimen de
afección, percepción y pensamiento que Rancière denomina el «régimen estético
del arte», engloba muchas cosas, no sólo ejemplos de las llamadas «bellas
artes» o «artes cultas», sino también experiencias ligadas a las «artes
menores» porque también con ello se buscó establecer una fusión entre arte y
vida.
Por Rodolfo Wenger C.
Referencias
Rancière, J. (2005). Sobre políticas estéticas. Barcelona: Museu d’Art Contemporani de Barcelona y Universitat Autònoma de Barcelona.
________ (2011). Aisthesis. Scènes du régime esthétique de l’art. Paris : Galilée.
________ (2017). “Il faut prendre du temps pour rendre le monde à nouveau visible”, (entrevista realizada por Hugues Simard), Journal des Grandes Écoles No. 63, agosto-septiembre-octubre de 2012 [en línea]. ˂http://www.mondedesgrandesecoles.fr/philo-rencontre-avec-jacques-ranciere/˃. [Fecha de consulta: 11 de julio de 2017].
Wenger, R. (2019). “The Regimes of Identification of Art and the Political Reconfiguration of the Aesthetics”, ICA2019 Belgrade: 21st International Congress of Aesthetics. Possible Worlds of Contemporary Aesthetics: Aesthetics, Between History, Geography and Media, [en línea] ˂https://www.researchgate.net/publication336720049_The_Regimes_of_Identification_of_Art_and_The_Political_Reconfiguration_of_Aesthetics˃ [Fecha de consulta: 30 de octubre de 2019].
________ (s.f.). La dimensión política de la estética y el «arte crítico» en la filosofía de J. Rancière. (Texto inédito).
Rancière, J. (2005). Sobre políticas estéticas. Barcelona: Museu d’Art Contemporani de Barcelona y Universitat Autònoma de Barcelona.
________ (2011). Aisthesis. Scènes du régime esthétique de l’art. Paris : Galilée.
________ (2017). “Il faut prendre du temps pour rendre le monde à nouveau visible”, (entrevista realizada por Hugues Simard), Journal des Grandes Écoles No. 63, agosto-septiembre-octubre de 2012 [en línea]. ˂http://www.mondedesgrandesecoles.fr/philo-rencontre-avec-jacques-ranciere/˃. [Fecha de consulta: 11 de julio de 2017].
Wenger, R. (2019). “The Regimes of Identification of Art and the Political Reconfiguration of the Aesthetics”, ICA2019 Belgrade: 21st International Congress of Aesthetics. Possible Worlds of Contemporary Aesthetics: Aesthetics, Between History, Geography and Media, [en línea] ˂https://www.researchgate.net/publication336720049_The_Regimes_of_Identification_of_Art_and_The_Political_Reconfiguration_of_Aesthetics˃ [Fecha de consulta: 30 de octubre de 2019].
________ (s.f.). La dimensión política de la estética y el «arte crítico» en la filosofía de J. Rancière. (Texto inédito).