martes, 28 de abril de 2015

La utopía aplicada de MADÍ

Pintura Madí de Carmelo Arden Quin

El movimiento MADÍ, surgió en Buenos Aires en 1946. Sus fundadores fueron los artistas uruguayos Carmelo Arden Quin y Rhod Rothfuss, junto con el artista y poeta húngaro nacionalizado argentino Gyula Kosice y el  escultor argentino-alemán Martín Blaszko,  además de otros artistas como: Valdo Longo, Juan Bay, Esteban Eitler, Diyi Laañ, Valdo Wellington, Rodolfo Ian Uricchio, Horacio Faedo.


Aparte del impulso utópico que lo caracterizó, este movimiento latinoamericano apeló a la exploración de lo pluridimensional y multidisciplinar (la música, la poesía, el teatro, la novela, el cuento, la danza, el dibujo, la pintura y la escultura). Promovió con énfasis la invención, la creación y la re-invención de los límites de las metodologías de expresión artística, propósito que el poeta Edgar Bayley resumió de la siguiente manera: "Se trata de defender la imagen, liberada de la necesidad de referirse a objetos ya existentes y proyectarla sobre el porvenir".

Pintura Madí  de Rhod Rothfuss

El mismo Carmelo Arden Quin reconoció que  la palabra "Madí" provenía de las primeras sílabas de las palabras Materialismo Dialéctico, la corriente filosófica marxista-leninista que tanto estudió este artista. Mientras que otros  afirman que el nombre "Madí" proviene del lema republicano en la Guerra Civil Española, "Madrí, Madrí, no pasarán". El término también se considera como un acrónimo de cuatro conceptos artísticos básicos: Movimiento, Abstracción, Dimensión, Invención. Sin embargo, el mismo Kosice aclara en un texto sobre la fundación de Madí de 1979, que el término era el producto de un "acto puro de invención" y que, por lo tanto, no tenía ningún significado particular. De modo similar a lo que ocurría con el término "Dadá", la palabra "Madí" podía tener cualquier significado.
Revista Arte Madí Universal
A través de la publicación de los ocho números de la revista Arte Madí Universal, entre los años 1947 y 1954, puede seguirse su evolución y su vocación por aventurarse en la invención autónoma y de hacer lugar a lo desconocido, muy acorde con los proyectos artísticos de la “Ciudad Hidroespacial” de Gyula Kosice quien auguraba que el hombre del futuro habría de abandonar la tierra para alcanzar otras dimensiones, y que será una influencia decisiva para un artista latinoamericano contemporáneo de gran éxito internacional como Tomás Sarraceno (Tucumán 1973- ) (Cfr. En este blog Tomás Saraceno: arte y arquitectura en el aire ),

La ciudad hidroespacial de Gyula Kosice
Otra revista importante ligada a este movimiento fue Arturo, cuyo primer y único número apareció en 1944 con textos y poemas de Arden Quin, Bayley, Vicente Huidobro, Kosice, Rothfuss, Mendes, Torres García, junto con reproducciones de Kandinsky, Mondrian, Maldonado, Torres García, Vieira da Silva. Con Arturo, se sientan las bases del invencionismo  propio de Madí, marcado por una conciencia ordenadora y depuradora, orientada hacia la búsqueda de una imagen libre de toda expresión, representación o simbolismo. En esta línea, manifiesta su rechazo explícito al surrealismo con una declaración, al comienzo de la revista: "INVENCIÓN contra AUTOMATISMO".




En lo plástico, su propuesta artística basada en la geometría, proclamaba la posibilidad de pintar estructuras poligonales, planos articulados animados por movimientos lineales, giratorios o de traslación, para poder superar las restricciones impuestas por el formato del "marco renacentista" en la pintura (el cuadro como ventana). Para lograr este propósito se apoyó en una militancia programática en contra de la representación, y en una toma de distancia respecto de todo tipo de tradición que consideró romántica, –en particular, del surrealismo imperante en su momento- lo cual se tradujo en exposiciones, publicaciones, manifiestos y sobre todo en polémicas que provocaron divisiones y enfrentamientos con otras posturas artísticas. 
 


Este movimiento artístico se adelantó al minimalismo de un Frank Stella, y en general de los principios del "shaped canvas" y el "hard edge" norteamericanos y fue un precursor del Arte cinético que surgió en Latinoamérica a partir de los años cincuenta con una nueva generación de artistas que buscaban, retomando los datos de la abstracción geométrica, introducir nociones dinámicas y temporales (Vasarely, Tomasello, Soto, Agam, Morellet, Cruz-Diez, entre otros). En los últimos años, se le ha concedido a Madí un status "legendario", porque también se lo considera  precursor de grupos de vanguardias como Fluxus en Europa y, de hecho, el comienzo de una reacción total contra el arte que se considera a sí mismo demasiado “sólido” en sus pretensiones, demasiado ansioso por pasar a formar parte de la gran Historia del Arte.
 
A continuación veamos algunos partes del Manifiesto Madí firmado en agosto de 1946 por Carmelo Arden Quin:

[…]
Resumiendo: el arte antes de MADI,
Un historicismo escolástico, idealista;
Una concepción irracional;
Una técnica académica;
Una composición unilateral, estática e incoherente;
Una obra carente de hallazgo y esencialidad;
Todo ello servido por una conciencia, paralizada por contradicciones, impermeable a la renovación permanente de método y estilo, única meta segura hacia el Acontecer.
Contra todo ello se alza MADI, conformando el deseo fijo, absorbente del hombre de inventar construir objetos dentro de los valores absolutos de lo eterno; junto a la humanidad en su lucha por la instauración de una nueva sociedad sin clases, que libere la energía y domine el espacio y el tiempo, lo mismo que la materia, en todos los sentidos y hasta sus últimas consecuencias.
Sin descripciones rigurosas referentes a la totalidad de la organización, no se puede construir el objeto e integrarlo en el orden universal de la evolución.
Para ello el concepto de invención se definirá como pasaje, como estallido del deseo y el de creación como hecho, como esencia dándose, mostrándose eternamente.
Para el madismo Invención será descubierta, prenoción, la cosa en potencia y Creación la cosa realizada. MADI Inventa y Crea.
En una palabra, concretizar el movimiento, sistematizarlo para que el objeto nazca y delire rodeado de un resplandor imperecedero.
Por consiguiente,
Se reconocerá por MADI la organización de elementos propios a cada disciplina en su continuo, puestos en movimiento,
La presencia del objeto integrado en la esfera de la belleza móvil,
Las zonas sintetizadas del tema, que yo llamo anécdota,
La ludicidad,
La pluralidad.
Son estos los valores permanentes de la obra mádica.
Queda abolida toda ingerencia de los fenómenos de expresión, representación y significación.
La obra es, no expresa.
La obra es, no representa.
La obra es, no significa.
[…]



Referencias:
Accinelli, Pablo . “Arte Madí: nostalgia por un futuro que todavía no llegó”,


Alcaide, Carmen. “El arte concreto en Argentina. Invencionismo - MadíPerceptismo”,



Espinosa Vera, César. (2008),. ARTE MADÍ Y EL CONCEPTO DE "INVENCIÓN" El abstraccionismo rioplatense, medio siglo (y pico) después






martes, 21 de abril de 2015

Marta Minujín: "Todo es arte....¡arte¡, ¡arte¡, ¡arte¡"





 





Marta Minujín (Marta Inés Minujín), nace en Buenos Aires, el 30 de enero de 1941. Es oriunda del barrio porteño de San Telmo. Siempre ha usado la frase "todo es arte", que sintetiza la concepción de la artista-creadora, convertida en el paradigma de su generación. Lo social se manifiesta en su obra como preocupación socio-contextual que presenta distintos matices: el humor, la crítica y la exaltación.
Realizó sus estudios en las escuelas nacionales de bellas artes de Buenos Aires. Presentó su primera exposición personal en 1959 en el Teatro Agón. En 1960 obtuvo una beca del FNA que le permitió instalarse en París, donde participó en la muestra Pablo [Curatella] Manes y treinta argentinos de la Nueva Generación.
En París, comenzó a realizar estructuras habitables, cubiertas de colchones encontrados entre los desechos de los hospitales parisinos. En el baldío del Impasse Roussin, realizó La Destrucción (1963), su primer happening, para esta obra reunió todas sus piezas con colchones e invitó a un grupo de artistas a "destruirlas" (Christo, Élie-Charles Flamand, Lourdes Castro, Mariano Hernández y Paul Gette).

Marta Minujín. La destrucción, 1963 (happening).

En 1963, con Jean-Jacques Lebel, organizó el happening "El Gallo", en la Galería Raymond Cordier. A su llegada a la Argentina, fue una de las pioneras en la representación de happenings en ese país junto a miembros del mítico Instituto Di Tella de Artes.
En 1964 fue invitada al Premio Nacional Di Tella, centro de referencia de los artistas de la época, donde expuso "Eróticos en technicolor" y "Revuélquese y viva". En la segunda obra los espectadores debían ingresar en una tienda de tela, goma pluma y madera, repleta de colchones multicolores, para echarse en la cama y dar vueltas para cumplir con el propósito explícito de la artista de unir "arte y vida". 




En 1964 también realizó el happening "Cabalgata" frente a las cámaras de Canal 7, convirtiendo a la transmisión en algo inédito hasta ese momento. En la acción, unos caballos que tenían atados a sus colas recipientes con pintura, coloreaban algunos colchones; un grupo de atletas, al mismo tiempo, reventaban globos y dos músicos de rock eran envueltos con cinta adhesiva. Poco después, en el Estadio del Cerro, en Montevideo, presentó Sucesos, un performance con quinientos pollos, mujeres gordas, atletas, bailarinas, motociclistas y algunas otras cosas. 



A finales de la década del 60, la artista explora la intersección del arte con los medios de comunicación masiva, a partir de la teoría de Marshall MacLuhan sobre las mediaciones. 






Marta Minujin. Simultaneidad en Simultaneidad. Three country happening (1966) 
En 1966, junto con los artistas Allan Kaprow (EE.UU.) y Wolff Vostell (Alemania) diseñó Three Country Happening, una obra que sucedería en simultáneo en cada una de las respectivas ciudades de origen: Buenos Aires, Nueva York y Berlín. La consigna establecía que cada uno debía crear un happening que los otros habrían de reproducir en el mismo día y horario en sus respectivas ciudades. En Buenos Aires, Minujín propuso y realizó la acción Simultaneidad en simultaneidad, el único de los tres happenings que pudo realizarse, gracias al tesón de Minujín, quien además creó la ficción de la simultaneidad. 

Igualmente, en 1966 obtuvo la beca Guggenheim y se fue a vivir por 10 años -con leves interrupciones- a Nueva York.



Entre mayo y junio de 1965, Marta Minujín y Rubén Santantonín presentaron La Menesunda en el Instituto Di Tella (realizada con la colaboración, en distintas tareas, de Pablo Suárez, David Lamelas, Rodolfo Prayon, Floreal Amor y Leopoldo Maler). Se trataba de una ambientación que el espectador debía recorrer a través de dieciséis zonas y situaciones diferentes, sin aviso previo de lo que en su interior ocurriría.
A comienzos de la década del 70, en un contexto de protestas civiles contra la guerra en Estados Unidos y las noticias sobre la represión de la dictadura militar en Argentina, Marta Minujín realiza en Nueva York, entre otras, dos importantes acciones en las que los performers son los protagonistas: Kidnappening, una combinación ficcional de secuestro y happening, e Imago Flowing, que fusionaba ópera y happening.

De regreso en la Argentina, y en una Latinoamérica mayormente oprimida por sanguinarias  dictaduras, a partir de 1976 Minujín focaliza su mirada sobre la región y elabora un importante conjunto de obras que cuestionan la brutal realidad, mientras reivindican la importancia de los lazos sociales así como la afirmación de la subjetividad. Entre las obras más destacadas de este período se encuentran la dupla Comunicando con tierra y Autogeografía.

En 1978, Minujín es invitada a participar en la I Bienal Latinoamericana de Arte en el Parque Ibirapuera de Sao Paulo. En tal ocasión, y en sintonía con sus preocupaciones sobre la realidad política, la artista propone horizontalizar el Obelisco de Buenos Aires. “Minujín construyó un obelisco de las mismas dimensiones del Obelisco porteño, recostado y recorrible por dentro. Con este gesto, buscaba ‘desplazar un mito de un país a otro, alterar la ley de gravedad del mundo [transformar] lo vertical en horizontal y producir un estado de conciencia oblicua dentro del símbolo Obelisco. No es difícil de percibir, en este proyecto, la crítica que la artista enunciaba respecto del estado de las cosas vigente en la Argentina de ese momento y, específicamente, respecto del sistema verticalista por excelencia propio del régimen militar”, señala la curadora.

Desde 1980 Minujín realiza esculturas con apropiaciones de obras clásicas de la estatuaria greco-romana, de la renacentista, y hasta de las estatuillas cicládicas. Sus obras son reproducciones en yeso de esos modelos, fragmentados, desarticulados en secciones desplazadas.
Marta Minujín. Venus de queso, 1981. (Escultura).

Sus happenings y obras de arte efímero en general apuntan a la respuesta del espectador, y generalmente producen controversia y comentarios en los medios masivos de comunicación.

En este sentido, una obra paradigmática que refiere a la realidad latinoamericana es la que Marta Minujín realizó en 1985 con Andy Warhol una vez restaurada la democracia en Argentina. El pago de la deuda externa con mazorcas de maíz. Durante esta acción, que Minujín lleva a cabo en The Factory, la artista “paga” simbólicamente a Warhol la deuda externa argentina con mazorcas de maíz.




Por su fructífera trayectoria, Marta Minujín ha recibido el Premio Konex - Mención Especial 2012 además del Konex de Platino 1982 y 1992 otorgados por la Fundación Konex.

Obelisco de Buenos Aires




Marta Minujín. Obelisco acostado, 1978. Serie: La caída de los Mitos Universales.

Las obras de participación masiva, en las cuales el arte es concebido como herramienta para el fortalecimiento de los lazos sociales, culminan en la Navidad de 1983, pocos días después de restituida la democracia en la Argentina, con el monumental El Partenón de libros, donde los 20.000 libros que lo recubren (la mayoría de los cuales fueron censurados durante la dictadura militar) son luego distribuidos por Minujín entre bibliotecas públicas y el público presente. “Con este gesto y el posterior desarme de la obra, Minujín cumplía su objetivo de que la obra ‘vuelva al público’”, explica la curadora Victoria Noorthoorn. Otras dos acciones de  participación que Minujín organiza sobre la avenida 9 de Julio son Operación Perfume, 1987 y Rayuelarte, 2009.









Marta Minujín. Partenón de libros. (Instalación en espacio público).


Marta Minujín. El obelisco de pan dulce, 1979. (Instalación en espacio público). II Feria de las Naciones. Buenos Aires. Argentina. Réplica del obelisco de 36 metros de alto recubierto por 10.000 paquetes de pan dulce que luego fueron distribuidos entre el público. 



La Torre de Babel de Libros, es una instalación realizada como conmemoración a la elección de Buenos Aires como Capital mundial del libro en 2011. Estuvo compuesta por treinta mil libros en la Plaza San Martín, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 






Las categorías estéticas; definición y breve clasificación

Man Ray, Objeto indestructible , 1923. Partiendo de la definición aristotélica de que las categorías son las condiciones bajo las c...