martes, 30 de octubre de 2012

Conceptualizando los: conceptos, perceptos y afectos


A propósito de la estética filosófica de Gilles Deleuze
Gilles Deleuze (1925-1995)
La filosofía -según Deleuze- pretende decir lo indecible, pensar lo no pensado. Se trata indudablemente de una actividad de por sí angustiante, porque, para este filósofo 'posnietzscheano', el hacer filosofía implica que se esté siempre en el borde de lo pensable, de lo decible y del lenguaje mismo. De ahí que para él los conceptos son ante todo herramientas de trabajo para el pensamiento, y que su creación  obedece a una necesidad: la de poder llegar a pensar cosas que necesitan ser pensadas. Por consiguiente, existe en la filosofía una pedagogía del concepto, en tanto que todo concepto nos remite a un problema y/o problemas sin los cuales no tendrían sentido, y que -a su vez- son comprendidos únicamente en tanto son solucionados.
Un libro de filosofía debe ser, por un lado, una especie muy particular de novela policíaca y, por otro lado, una especie de novela de ciencia ficción. Por novela policíaca queremos entender que los conceptos deben intervenir, desde un ámbito presencial, para resolver una situación localizada (..) ciencia ficción, también en otro sentido, donde las debilidades se delatan. ¿Cómo hacer para no escribir sino sobre lo que no se conoce, o se conoce mal? A este respecto es preciso imaginar que se tiene algo que decir. Sólo se escribe en el límite del propio saber, en ese límite extremo que separa nuestro saber de nuestra ignorancia, y que conduce de uno a otra. Sólo de esta manera llega uno a decidirse a escribir. (DELEUZE, 1988: 33).
En la perspectiva de Deleuze, los conceptos no son universales, son locales, son creados para una circunstancia concreta, una ocasión. Los conceptos deben poder lograr un efecto de relevo entre la teoría y la práctica para ser capaces de afectar la vida, además han de ser vectoriales en tanto implican una cierta manera de circular en el espacio y en el tiempo. Los conceptos son vectores para pensar, aunque  también poseen cualidades nómades ya que viajan hacia otros campos del saber, viven aventuras, adquieren flexibilidad al relacionarse con el arte, al visitar una película, una obra literaria, etc. Esto implica al mismo tiempo un cambio en la manera de cómo se escribe filosofía:
La búsqueda de nuevos medios de expresión filosófica dio comienzo con Nietzsche, y debe proseguirse hoy en relación con la renovación de otras artes, como por ejemplo, el teatro o el cine. (DELEUZE, 1988: 35).
Por su 'naturaleza' el concepto es un incorporal, aunque se encarne o se efectúe en el cuerpo, porque lo hace sin confundirse con el estado de cosas en el que se realiza. No posee coordenadas espacio-temporales, sino solamente puntos de referencia intensivos. No posee energía sino solamente intensidades: el concepto se define por la inseparabilidad de un número finito de componentes heterogéneos recorridos por un punto en sobrevuelo, a velocidad infinita. (DELEUZE y GUATTARI, 1999: 26-27). Estas definiciones suenan bastante crípticas, pero creemos que corresponden a una propuesta bastante seria de lo que son los conceptos, dado que tanto Deleuze y Guattari, al escribir este libro de 'vejez filosófica', involucran un amplio ejercicio conceptual y de pensamiento realizado tanto de manera independiente como conjunta. De lo que se nos habla aquí no son de metáforas sobre el concepto sino de experiencias con el pensamiento y de ejercicios de filosofía en movimiento y de conceptualización de la filosofía en general que busca imposibilitar la  'captura' o un encasillamiento del filosofar mismo. 
Siguiendo con la caracterización de los conceptos, cabe decir que la 'materia' de los conceptos es el lenguaje. De las frases o su equivalente: la filosofía extrae conceptos (que no deben ser confundidos con las ideas generales o abstractas, ya que un concepto, en su sentido más específico, es una palabra más su definición); la ciencia extrae prospectos (proposiciones que no deben ser confundidos con juicios) y el arte extrae perceptos y afectos (que no deben ser confundidos con percepciones o sentimientos, ya que los perceptos son paquetes de sensaciones que se relacionan entre sí y que se mantienen en aquel que las experimenta, y los afectos son devenires -relaciones de un cuerpo con otra cosa- que desbordan a aquellos que los experimentan y devienen otros). Esta situación corresponde al hecho de que se trata de tres actividades distintas con objetivos diferentes: un filósofo es alguien que crea conceptos; un científico es alguien que crea operadores y que hace operaciones con el fin de lograr resultados empíricos y concretos; un artista es alguien que crea imágenes visuales, sonoras o de otro tipo.
Los conceptos adquieren importancia por su relación con otros conceptos no por sí mismos, de ahí que la coherencia de los conceptos sea dada por la estrategia que liga a los diferentes conceptos entre sí.  La estrategia última que sustenta a los conceptos de un determinado filósofo es su plano de consistencia o de inmanencia que constituye el suelo en el que se asientan los conceptos y que sería como la imagen de su pensamiento:
La historia de la filosofía es comparable al arte del retrato. No se trata de 'hacer el parecido', es decir, de repetir lo que el filósofo ha dicho, sino de producir el parecido extrayendo al mismo tiempo el plano de inmanencia que el instauró y los nuevos conceptos que él ha creado. (DELEUZE, 2003: 185-186). (Las negrillas son nuestras).
Se trataría de hacer retratos mentales, conceptuales. No repetir ni volver a decir lo que dijo un filósofo, sino de decir lo que subyace en su filosofía: lo que el filósofo no dice pero que sin embargo está presente en lo que dijo. (DELEUZE, 2003: 186).



Por: Rodolfo Wenger C.




Referencias:  

DELEUZE, Gilles. 1988 [1968]. Diferencia y repetición. Madrid: Jucar. 
_______________ 1989 [1969]. Lógica del sentido [traducción de Miguel Morey]. Barcelona: Paidós.
_______________  2003 [1990]. Pourparlers. París: Minuit. 
DELEUZE, Gilles y GUATTARI, Félix. 1997 [1988]. Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia 2 [traducción de José Vásquez]. Valencia. Pre-Textos.  
_______________ 1999 [1993]. ¿Qué es la filosofía? [traducción de Thomas Kauf]. Barcelona: Anagrama.


 
 

sábado, 13 de octubre de 2012

La persistencia de la pintura



A propósito de la exposición Insinuaciones pictóricas, en Centro de arte Bohemia. Barranquilla, octubre 18 de 2012.



Maestro Jorge Martínez

La fidelidad a un oficio es notoria en la trayectoria artística del maestro Jorge Martínez. Se trata de un ejercicio diario, constante y persistente, que ya lleva décadas y que se ha ido desarrollando a través del grabado, el dibujo y, sobre todo, de la pintura como lenguaje abstracto. Esta búsqueda se ha centrado de forma reiterada en las posibilidades de expresión del medio plástico mismo, a la manera de una exploración silenciosa e introspectiva, cercana –quizás- a una devoción mística. Lo cual no es muy común hoy en día, dado que esta forma de dedicación se ha ido perdiendo con las nuevas generaciones, que prefieren la innovación espontánea, el uso de la experimentación ecléctica, la diversificación de medios y el uso de lo tecnológico, entre otras posibilidades pluralistas.
Su proceso creativo parte de una exhaustiva investigación minimalista en torno a la línea, el color y demás elementos pictóricos, que no excluye la planificación propia de lo racional, pero que se construye más bien a partir de la espontaneidad de lo expresivo y desde la fuerza de lo instintivo. En sus trabajos, las líneas no son el contorno, la delimitación, sino que establecen una dinámica propia, se hacen y rehacen constantemente, buscando trascender así sus propias limitaciones; pretenden alcanzar la tercera dimensión y adquirir volumen; intentan salirse imaginariamente del marco donde están constreñidas para ampliar sus horizontes perceptuales. Con ello evidencian su trayectoria relacionada con el grabado; porque las líneas constituyen trazos que borran las fronteras entre el dibujo y la pintura; son testimonios de los gestos que, al hacerse elocuentes, establecen una especie de impronta visual en el espectador que observa cada uno de sus cuadros.

Sus últimas búsquedas lo han acercado más al color, encontrando la luminosidad propia del Caribe. Los amarillos se hacen intensos, cobran vida, recuerdan, quizás a los de algunos cuadros de Alejandro Obregón, por ejemplo los de: “Bodegón en Amarillo” (1955) o “Agua cálida” (1962). Aunque si quisiéramos encontrar ciertos referentes visuales y artísticos de su obra, hallaríamos más bien afinidades con la pintura de otro maestro colombo-español: Juan Antonio Roda (1921-2003), o en los planteamientos artísticos del expresionismo abstracto norteamericano, o de algunos neoexpresionistas alemanes como Georg Baselitz (n. 1938) y Anselm Kiefer (n.1945), entre otras influencias que el propio artista reconoce.
También es muy interesante constatar que su pintura se relaciona curiosamente con la de una larga tradición pictórica: la paisajística; porque siguiendo con esta búsqueda de equiparaciones, llama la atención que el artista valora mucho la evocación del paisaje natural y todo un mundo cultural a partir del color y de lo expresivo-abstracto. 


Esto último podría ser una de las claves de apreciación de los cuadros de esta exposición titulada Insinuaciones pictóricas, en donde se exhiben 26 trabajos recientes de variados formatos. Porque la propuesta de Jorge Martínez es eminentemente estética, busca provocar experiencias sensoriales a través de la percepción del color, de los trazos y las líneas. Sus pinturas pueden ser consideradas como paisajes, donde se insinúan figuras y formas que pueden surgir a partir de una atenta mirada que posibilite la emergencia de un trasfondo cultural, de mundos posibles ligados a las vivencias propias de un contexto, y que se va perfilando lentamente, poco a poco, entre lo consciente y lo inconsciente, entre lo abstracto y lo concreto, entre lo inanimado y lo animado, entre lo inexpresivo y lo expresivo; se trata de vivir las intensidades del paisaje mental, el que se crea en nuestro interior cuando alcanzamos una experiencia estética con la imagen pictórica.


Rodolfo Wenger Calvo
Docente-investigador
Universidad del Atlántico


Las categorías estéticas; definición y breve clasificación

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