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Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta, 1965. Joseph Beuys. |
Convencidos de la
necesidad de un contacto más estrecho entre el arte y la vida, y en su afán por
contrarrestar las crecientes imposiciones mercantiles sobre la obra artística,
algunos artistas plásticos de los inicios del siglo XX comenzaron a utilizar
sus cuerpos como vehículo de sus concepciones estéticas. El resultado de esta
práctica, que se conoce con el nombre genérico de performance, ha dado
lugar a numerosas manifestaciones, cuyo común denominador ha sido la búsqueda
de una relación más directa y espontánea con el espectador, a través de una
exaltación del cuerpo, sus acciones y sus relaciones, en un espacio y tiempo
específicos.
El término performance se toma de la
expresión inglesa "performance art" y proviene de la concepción del arte
en vivo como arte conceptual contemporáneo y heredero de los Happenings,
Actions, Fluxus events y Body Art a finales de los 60 y con auge durante los
70. Aunque se puede rastrear la genealogía del "performance art" desde comienzos del siglo XX,
con las acciones en vivo del Futurismo, el Constructivismo, el Dadaísmo y el Surrealismo.
Incluso, todo esto hace
que en los últimos años, diversos teóricos hayan terminado por proponer la
utilización de la categoría de lo “performativo” para abordar una comprensión
global de la cultura contemporánea. Si durante mucho tiempo el concepto de “texto” sirvió como modelo para la
cultura occidental, da la impresión de que esta función está siendo asumida
cada vez más por “lo performativo”,
o bien por una relación específica entre lo textual y lo performativo. La
representación del "Mundo como
Texto", durante tanto tiempo dominante, está siendo superada por la
representación del "Mundo como
Actuación Performance“.
Esta manera de asumir la
cultura en términos de performatividad
se corresponde con unas prácticas artísticas que rehúyen en muchos casos la
fijación material o incluso textual, y en las que más bien se plantean
propuestas en términos de itinerarios, juegos o viajes a los que se invita al
espectador/ participante a interactuar; se trata de obras concebidas como
acontecimientos que no pueden ser comprados propiamente como “objetos de arte”,
sino más bien usados, disfrutados, pensados. (Cfr. Sánchez, 2003)
En las artes plásticas
el performance aparece como una manifestación del abandono de la “representatividad”,
es decir, como un paso que se da en ellas desde la pintura gestual, y que surge
como una búsqueda progresiva que pasa del action
painting, al collage, y de este al ensamblaje y la instalación, y que con
el performance -aparte de la inmersión tridimensional- busca el factor temporal
y la incorporación del público en la obra de arte; es decir, se pretende una
nueva formulación de la “obra total”; y la presentación de los actos
espontáneos creativos o apropiacionistas que pretende acercar el arte a la
vida.
La acentuación de la
dimensión performativa de las artes también apareció asociada con el énfasis
que los artistas comenzaron a poner en los procesos más que en los resultados y
a la valoración de lo efímero frente a la obra estable. Como consecuencia de
esto, a finales del siglo XX el arte en general va a ser performativo:
inmediato, efímero, renunciando a los valores estéticos y técnicos y recogiendo
la interdisciplinariedad, lo contextual o lo relacional aspectos ligados en
principio al arte de acción.
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Marina Abramovic en el documental “Bob Wilson’s Life and Death of Marina Abramovic” |
Por: Rodolfo Wenger C.
Referencias
SÁNCHEZ,
José A. 2003. “Nuevos espacios para el arte”. En: SÁNCHEZ José
A. y GÓMEZ HERNÁNDEZ; José A. (Coordinadores). (2003). Práctica artística y políticas culturales: algunas propuestas desde la
Universidad. Murcia: Universidad de Murcia, 2003. págs. 47-64.
WENGER, Rodolfo. “Pensar el cuerpo ‘posthumano’ en el arte y la filosofía”. (Texto inédito).
WENGER, Rodolfo. “Pensar el cuerpo ‘posthumano’ en el arte y la filosofía”. (Texto inédito).