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Henry Navarro, Bocas de ceniza (Fotografía, 2009) |
“La poesía lleva al mismo punto que todas las formas del erotismo:
a la indistinción, a la confusión de objetos distintos. Nos conduce hacia la eternidad,
nos conduce hacia la muerte y, por medio de la muerte, a la continuidad:
la poesía es la eternidad. Es la mar, que se fue con el sol.”
(Georges Bataille. El erotismo)
En las fotografías de Henry Navarro Montalvo hay una búsqueda de lo sagrado, de una comunión mística a través del erotismo y la pérdida de los límites de la identidad y la subjetividad.
En su compilación titulada: “textura de tiempo, luz y vida”, podemos apreciar trabajos de distintas épocas en donde la fotografía analógica sigue siendo protagónica junto con una búsqueda espiritual que no sólo hace referencia a lo trascendente, sino también a la naturaleza y lo cotidiano, y que no implica simplemente una reivindicación religiosa de lo sagrado, sino que más bien apela a un tipo de experiencias con lo existencial y ‘profano’ cercanas al laicismo que caracteriza a nuestra época contemporánea que asume el erotismo como aprobación de la vida hasta en la muerte.
La formación psicológica del artista se evidencia al recalcar en ‘multiestados’ o estados alterados de conciencia de las disciplinas transpersonales a la manera del psicoanálisis de Carl Gustav Jung, las investigaciones sobre los estados alterados de conciencia de Stanislav Grof y la reivindicación de la espiritualidad que hace la psicosíntesis de Roberto Assaglioli, entre otros planteamientos que valoran la búsqueda o el encuentro con el ‘yo’ profundo que posibilita el desarrollo de las funciones psíquicas superiores: la dimensión espiritual interna del ser.
Como referentes artísticos directos de Henry Navarro podemos mencionar al fotógrafo checo Jan Saudek por sus atmósferas surrealistas, su erotismo descarnado y escenificado con decorados ‘atemporales’, y a Duane Michals, por su búsqueda filosófica y conceptual a través de la imagen fotográfica, en donde el cuerpo humano y la luz son protagonistas. Pero de igual manera podríamos encontrar ciertas afinidades con las composiciones de la pintura surrealista o incluso renacentista que hicieron visible el erotismo latente de lo sagrado.
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Henry Navarro, Siete cielos para llegar a Dios (Fotografía, 2009) |
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Fotografía de Jan Saudek |
Rodolfo Wenger Calvo
Docente-investigador
Universidad del Atlántico