La estética y los retos de la pedagogía multimedial

 

En este blog también quisiéramos abordar temáticas que se relacionan con lo que podríamos denominar la: educación estética, por considerar que muchos aspectos y problemáticas de la estética podrían ser dimensionados en términos educativos, un poco a la manera como fue planteado por el significativo e ilustre precedente de las Cartas sobre la educación estética del hombre (1795) de Friedrich Schiller(1759-1805). 
En esta ocasión vamos a centranos en la pedagogía multimedial.
Si descomponemos el término multimedia, el significado de “multi” queda claro -“más de uno o muchos”-, sin embargo el de “medio” puede tener distintas acepciones: medio como algo que se usa para obtener un fin, medio como soporte, medio como canal de comunicación, medio como recurso, medio como material, entre otros.

Para aclarar conceptos es posible realizar una mirada retrospectiva y ver que una de las características de las tecnologías multimedia es dar la posibilidad de combinar imágenes, textos de de todo tipo, documentos, datos, gráficos y sonido. El vocablo multimedia aparece en la década de los 50, cuando se usaban distintos aparatos como proyectores de diapositivas sincronizados con reproductores de audio y, algunas veces, de video. En la actualidad, la diferencia radica en que el usuario manipula la información desde el computador, ya que éste integra los diferentes medios.

La multimedia en términos informáticos, permite utilizar la combinación de medios para presentar la información más atractiva y adecuada a las distintas situaciones educativas, de acuerdo con las siguientes características:

  • La integración de diferentes tipos o formas de información: gráfica, sonora (verbal y musical), textual y visual (fija y en movimiento).
  • La presentación y el tratamiento de la información no sólo de forma lineal o secuencial, sino en forma de red y con múltiples ramificaciones y deferentes niveles de profundidad (hipertexto).
  • La ampliación de las posibilidades de interacción y la aceleración de ésta, logrando casi la inmediatez de las respuestas.
  • La sencillez de su uso, muy ligada a la intuición.
  • La posibilidad de conexiones a distancia con Internet y otro tipo de redes, con lo cual se rompen los parámetros de tiempo, espacio y presencialidad.
 
Aparentemente, los productos multimedia no aportan nada nuevo a la educación, sólo maquillaje (sonido, colores, animación…) e inmediatez. Sin un enfoque adecuado no son sinónimo de calidad. El valor y potencialidad de un material educativo no radica en que sea multimedia, sino en las concepciones psicopedagógicas subyacentes, en el modelo de enseñanza-aprendizaje, en la selección de los contenidos y en su adecuación curricular, entre otros criterios.

Sin embargo, las posibilidades de ejemplificación, modelización y referencia a la ilusión de realidad que conllevan los soportes multimedia, permiten que el acercamiento de los estudiantes a los conocimientos, a los contenidos culturales sea más ‘real’ y significativo. Además, los planteamientos heurísticos y constructivistas tienen a su alcance una herramienta, un medio adecuado para concretar sus propuestas.

De hecho un docente es, o debe ser, un comunicador que utiliza estrategias multimediales, porque debe presentar en sus clases, información y conocimiento mediante diferentes códigos: su voz, sus gestos, el uso del tablero, además de que puede acudir a otros medios: video, proyector de acetatos y diapositivas, entre otros (aquí cabe aclarar que debe utilizarlos con sentido).

En la actualidad nos encontramos con una fuerte paradoja, y es que por una parte, existe una presencia cada vez más amplia de las tecnologías en nuestra vida cotidiana como no había ocurrido en momentos históricos anteriores –esto se está haciendo también evidente en las instituciones educativas – y por otra, nos encontramos con que la práctica de la enseñanza se sigue apoyando exclusivamente en dos medios básicos: el libro de texto y otras variaciones impresas, y el profesor como transmisor y estructurador de la información.



El docente se encuentra ante el doble desafío de vencer el temor por el uso de las nuevas tecnologías y comprender el lenguaje a los cuales se enfrenta en su cotidianidad el estudiante al estar en permanente contacto con los medios de comunicación, las redes de información y las diversas formas de entretenimiento digital. Desde hace algunas décadas, se hace evidente que ya no es suficiente saber leer y escribir códigos lingüísticos para comprender la realidad. Aquella persona que no tenga los instrumentos para decodificar los mensajes de los medios puede llegar a ser identificado como un nuevo tipo de analfabeto, porque carecería de las competencias para decodificar los mensajes de los lenguajes visuales, audiovisuales e informáticos que proliferan en la iconósfera, en el entorno audiovisual contemporáneo.

En ese sentido, la pedagogía multimedial y audiovisual, puede llegar a ser un enfoque pedagógico muy útil, porque al tener en cuenta la multiplicidad de lenguajes y medios de comunicación:

  • Posibilita el aprendizaje significativo al relacionar los procesos de enseñanza-aprendizaje con la cultura audiovisual en la cual vive inmerso el estudiante.
  • Potencia el aprendizaje funcional, porque los conocimientos adquiridos por el estudiante en este tipo aprendizajes le han de ser útiles en su vida cotidiana, dado que más adelante se habrá de enfrentar constantemente y de por vida con los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías.
  • Implica la multisensorialidad y la no linealidad del pensamiento, porque cada día los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías se acercan a una unificación de distintas percepciones y pasan de un medio a otro, modificando con ello las formas tradicionales de lectura (por ejemplo, es posible pasar de lo textual a lo icónico y viceversa con el hipertexto). En ese sentido lo multimedial implica la  integración de distintos medios y lenguajes en un mismo o distintos soportes.
  • Permite la construcción de un pensamiento visual, que no sólo busca aprender a partir de las imágenes o con ellas, sino que se plantea la posibilidad de aprender de las imágenes, lo audiovisual y lo multimedial en general.


                                                                                                                    Por: Rodolfo Wenger C.

  



Referencias: 

WENGER, Rodolfo. “Cine, pensamiento y pedagogía multimedial”. En: Revista Fundación del Área Andina, No 9 Agosto/diciembre 2006.  Bogotá: Departamento de Humanidades-Fundación Universitaria del Área Andina, ISSN: 1794-8495. (pp. 24-31).




 

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