Aprender de Atenas: la documenta 14

Rebecca Belmore: Biinjiya'iing Onji (From inside). 2017
Instalación, (carpa elaborada en mármol,140x200x200 cm)


Por primera vez en sesenta y dos años de existencia, la documenta, la muestra de arte contemporáneo más importante a nivel internacional (por su trayectoria, envergadura y alcances); y que se realiza cada 5 años desde su primera edición en 1955 en Kassel (Alemania); tendrá una sede alternativa.

Se trata de Atenas, la capital de Grecia, puerta de entrada a Europa para innumerables inmigrantes provenientes de: África, Turquía, Medio Oriente y Asia Menor. Esta ciudad en crisis y cuna de la civilización Occidental alberga desde el 8 de abril hasta el 16 de julio de 2017, en distintos puntos de la ciudad, obras y propuestas variadas de 160 artistas seleccionados por un equipo curatorial dirigido por el polaco Adam Szymzcyk. El 10 de junio se inaugurará -a su vez- en Kassel la muestra paralela que culminará, después de otros 100 días, el 17 de septiembre. De esta manera, coincidirán de manera simultánea por un mes "dos" documentas en ambas ciudades.



Es un reto enorme como apuesta organizativa, porque la problemática de la deuda griega es uno de los quebraderos de cabeza permanente de la Unión Europea, que le impone permanentemente mayores sacrificios económicos para poder otorgarle nuevos préstamos -a un país al borde de la quiebra- con el fin de que pueda cumplir mínimamente con los compromisos financieros adquiridos a causa de su enorme deuda. Esto trae como consecuencia mayores tasas de desempleo y constantes recortes de ayudas sociales para la población. Se trata de una dinámica inexorable y trágicamente desalentadora, que parece nunca acabar.


Marta Minujín: El pago de la deuda griega a Alemania con aceitunas y arte, 2017. (Instalación y performance)

Al duplicar la sede de la documenta se busca hacer de Atenas -una ciudad que no es considerada importante para el campo de las artes contemporáneas, y que está expuesta a la problemática de los desempleados, la exclusión, y el desempleo-, una ciudad visible en términos de creatividad y resistencia. Porque en sus inicios la crisis desató una enorme energía: artistas ocuparon espacios y pusieron en marcha proyectos propios. “Atenas es la nueva Berlín”, se decía. Y aunque entretanto a algunos ya les falte el aliento, Atenas sigue albergando una cultura alternativa tan activa como la de Berlín. Por eso, los organizadores esperan que con la documenta la ciudad reciba nuevos estímulos para que puedan surgir nuevas redes de cooperación artística y cultural.




El título o leitmotiv de esta 14ª edición de la documenta es: Aprender de Atenas [learning from Athenas]. Las exposiciones, eventos y/o acciones tendrán lugar en numerosas sedes como: el Museo Nacional de Arte Contemporáneo (EMST), la Escuela de Bellas Artes de Atenas (ASFA), el Museo Benaki, pero también en plazas, bibliotecas, teatros, conservatorios de música, universidades, espacios académicos y diversos lugares significativos de la ciudad, dada su carga simbólica, histórica, cultural y/o política. 

Algunas de las obras expuestas fueron creadas ex-profeso para estos más de 40 distintos escenarios, donde no sólo se presentarán exposiciones de artes visuales, sino también performances, acciones, teatro, música, danza y cine. 







Es importante señalar que la crisis no ha mermado el espíritu crítico de los atenienses. Y la gran exposición proveniente de Alemania genera grandes recelos. Se considera que explota la tragedia griega, que convierte la ciudad en escenario pintoresco para la élite artística internacional. En un muro situado frente a la oficina de la documenta, un grafiti planta cara. Un acicate para el equipo de la documenta:




Y es que Atenas desde hace tiempo es la capital de los graffitis y el arte callejero: desde lemas políticos a murales monumentales. Una muestra de ello son las manos en oración del pintor Alberto Durero que se muestran aquí no orientadas hacia arriba, como en el original, sino hacia abajo, como si Dios rezara por la humanidad. No en vano, el título de la obra es “Reza por nosotros”.



¿Qué puede lograr el arte en esta época convulsa? ¿Logrará realmente la documenta insuflar nuevas energías a Atenas, abrir nuevos horizontes? ¿Qué quedará cuando la documenta termine? Cada artista tiene su propia respuesta a estas cuestiones. Sea como fuere, la documenta, en su décimo cuarta edición, volverá a ser más que una muestra artística…un sismógrafo de su tiempo. Un sismógrafo que ha de registrar distintos aspectos que involucran también facetas epistemológicas, teóricas y políticas, como: el de tener que desaprender de lo aprendido, lograr un cambio de paradigma, cuestionar la relación entre  arte y sociedad, dinamizar las críticas al capitalismo, entre muchas otras temáticas. Porque el arte no está llamado a ser el único tema del evento. La muestra, indudablemente, quiere también hacer justicia a las grandes crisis de nuestro tiempo: la guerra, los desplazados, la explotación, el colonialismo. 

De ahí que los temas centrales de la documenta sean, en últimas, el destierro y la huida. Porque en Atenas quedan varados innumerables refugiados de Siria, Irak o Afganistán en su camino al centro y norte de Europa. Ya en los años veinte, la ciudad fue lugar de refugio cuando la guerra greco-turca provocó destierros en masa en Asia Menor. La descontrolada construcción inmobiliaria que causó marca aún hoy la imagen de la ciudad.



Por ejemplo, el fotógrafo, comisario y artista británico-nigeriano Akinbode Akinbiyi es un cronista de las grandes ciudades, desde Lagos a Berlín. En Atenas le sigue la pista con su cámara a las múltiples facetas de la historia. Su mirada representa el cambio de perspectiva que busca la documenta 14, más allá de la gestión cultural occidental.

Fotografía de Akinbode Akinbiyi


Por: Rodolfo Wenger C.


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