La pregunta ya no es: ¿Qué es el arte?, sino: ¿Cuándo hay arte?

El filósofo Nelson Goodman (1906-1998) reemplazó la tradicional pregunta ¿qué es el arte? por la de ¿cuándo hay arte? al constatar que las posibles respuestas a la primera pregunta nos conducen casi siempre a la frustración y confusión cuando nos acercarnos al arte contemporáneo, mientras que la formulación de la segunda nos permite comprender como un objeto se convierte en obra de arte cuando funciona como un símbolo de determinada manera según ciertos ‘síntomas estéticos’.
En términos generales, podemos afirmar que básicamente el arte contemporáneo se ha convertido en objeto de numerosas discusiones y debates entre dos grandes planteamientos: la tradición estética europea que va de Kant a Adorno, por un lado, y la filosofía analítica norteamericana del arte representada por Nelson Goodman y Arthur Danto, por el otro.
Con el fin de la modernidad y la ausencia de referencias definitivas y absolutas que constituyan instancias de legitimación para el arte, en la actualidad se hace necesario encontrar ‘nuevos paradigmas’ estéticos y culturales que nos permitan comprender el estatuto y función del arte en nuestras sociedades contemporáneas.

Al hacer referencia a una obra de arte, algunos, suelen hacerlo en términos que contraponen sus aspectos internos de los externos. Los internos son aquellos que son –supuestamente- independientes de la exterioridad del objeto artístico, es decir, aquellos que aluden a sus cualidades intrínsecas, desligadas de cualquier tipo de referencia explícita a algo exterior a ella misma. Es el caso, cuando una obra es pretendidamente pura, cuando no busca representar o parecerse a nada, sino que se trata de un ejercicio consigo mismo, una libre expresión de formas, colores y líneas en el caso de una pintura. 
Lo interesante que plantea Goodman es que así no pretenda representar o expresar nada, a pesar de ser formas puras, siempre pueden funcionar como muestra de algo, como ejemplo de algo. Así sea del rojo, de un cuadrado, de un rectángulo, etc.

En ese sentido, Goodman, es rotundo: Quienquiera que busque un arte sin símbolos no lo hallará, si es que han de tomarse en consideración todas las formas posibles en las que una obra simboliza. ¿Arte sin representación, sin expresión o sin ejemplificación? Sí. ¿Arte, sin ninguna de esas tres cosas? No. (MHM p.97) Con esto, se hace un ataque al arte pretendidamente purista, alejado de cualquier tipo de pretensión representativa, arte abstracto puro, dirían unos, “arte por el arte”, dirían otros. A la vez, que permite comprender las distintas propuestas del arte contemporáneo por muy extravagantes que sean. Cavar un hueco en algún lado y luego taparlo, por ejemplo. Exponer unas rocas u objetos cotidianos presentados de determinada manera., etc…Porque la mayoría de los problemas al respecto nacen de plantear la pregunta equivocada, al no aceptar que un objeto puede ser una obra de arte en algunos momentos y no en otros (MHM, p.98).


Una obra de arte –en el caso de la pintura- por muy alejada esté de querer representar o expresar algo, es un símbolo, porque así no simbolice cosas, personas o sentimientos, sí termina por simbolizar ciertas formas de color, textura o de forma que esta obra manifiesta  (MHM, p. 96)
(Barnett Newman, Quién teme al rojo, amarillo y azul I, 1966. Óleo sobre tela, 190 x 122 cm)
Los objetos no son obras de arte en sí mismos, independientemente de la relación cognitiva que nosotros tenemos con ellos; un cuadro de Rembrandt, puede dejar de ser obra de arte, cuando es utilizada para tapar algún hueco, sustituir una ventana rota o cuando se usa como una manta. Un objeto puede simbolizar cosas diferentes en momentos distintos e incluso no puede simbolizar nada dependiendo de las circunstancias. 
Así como un objeto puede ser un símbolo –por ejemplo, una muestra- en ciertos momentos y en ciertas circunstancias, y no en otros, del mismo modo un objeto puede ser una obra de arte en ciertas ocasiones y no en otras. En efecto, es únicamente en virtud de funcionar como símbolo de determinada manera que un objeto se convierte, en tanto funciona así, en una obra de arte (LA, p.67)
Sin embargo, aquí caber precisar que un objeto se convierte en obra de arte para Goodman, sólo cuando funciona como un símbolo de una manera determinada; cuando tiene determinadas características. En el caso de la exposición de una piedra en un museo de arte, esta normalmente no es una obra de arte cuando se encuentra en un camino o en un museo de geología. En la carretera no plantea ninguna función simbólica, pero bien pudiera serlo en una exposición que se realiza en un museo de arte (MHM, p.98)... 

(Juan Fernado Herrán. Terra Incógnita. Instalación escultórica: espacio de 3,40 m x 12 m x 8 m. Materiales: plomo, resina y fibra de vidrio)



Por Rodolfo Wenger C.
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Referencias:

GOODMAN, Nelson. (LA) Los lenguajes del arte. Barcelona: Seix Barral, 1976.
______________  (MHM) Maneras de hacer mundos. Madrid: Visor, 1990.



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